El poder espiritual del muérdago, la canela y el laurel en diciembre

Sumate al ritual especial de navidad y fin de año de Marcos Nahuel aqui

En esta navidad, regalate los libros de Marcos Nahuel. Miralos aqui

Por Marcos Nahuel

Cada diciembre siento que la energía de las plantas se vuelve más fuerte, como si la naturaleza misma entendiera que necesitamos cerrar ciclos, limpiar vibraciones, atraer abundancia y preparar el campo energético para lo que viene. Hay tres elementos que siempre me acompañan en esta época y que comprobé una y otra vez que responden con una fuerza increíble: el muérdago, la canela y el laurel. Cada uno tiene su historia, su espíritu, su memoria ancestral y su vibra particular, pero cuando los trabajamos juntos forman una tríada mágica de protección, prosperidad y apertura de caminos que funciona incluso para personas que no están tan conectadas con lo espiritual. Yo los uso desde hace años, en limpiezas, en baños, en sahumos y en consagraciones para el hogar, y cada vez que se acerca Navidad vuelvo a ellos como si fueran viejos aliados.

El muérdago siempre fue una planta especial. Tiene una energía suave pero firme, como una manta de luz que se apoya sobre nuestras emociones. Donde hay grietas emocionales, el muérdago las suaviza; donde hay energía estancada, la libera. Para mí, es la planta perfecta para diciembre porque nos ayuda a despedir el año sin arrastrar cargas. La canela, en cambio, es fuego puro. Despierta lo que está dormido, acelera procesos, abre caminos económicos y mueve la energía del deseo. Es una especia que siempre responde rápido, y cuando la unís al espíritu sensible del muérdago el resultado es increíble. El laurel, por su parte, es estabilidad, claridad mental, poder personal. El laurel abre caminos, protege de envidias y ordena energías internas, y en diciembre eso es fundamental porque todos estamos más sensibles.

Cuando usás estas tres energías juntas, se crea un campo vibratorio que limpia, activa y atrae a la vez. Te explico cómo podés hacerlo con rituales simples pero muy poderosos para esta época del año.

El primer ritual consiste en preparar una pequeña bolsita de protección navideña que queda perfecta para colocar cerca del árbol o detrás de la puerta. Solo necesitás una hojita de laurel, un pedacito de rama de muérdago y un trocito de canela en rama. Unís los tres dentro de una bolsita de tela o incluso dentro de un pañuelito anudado. Lo sostenés entre tus manos, respirás profundo y decís: “Protejo mi hogar, cierro el paso a lo que no es luz y permito que solo lo bueno cruce mi puerta”. Esa bolsita trabaja todo diciembre y es ideal para armonizar la casa antes de las fiestas.

Otro ritual que uso mucho es el “sahumo del cierre del año”. Mezclo hojas de laurel secas con un poquito de canela y un trocito pequeño de muérdago. Enciendo la mezcla sobre un carbón o quemador y paso el humo por cada rincón de la casa, especialmente las esquinas y ventanas. Durante el sahumado digo en voz baja: “Lo viejo se libera, lo nuevo entra limpio, que mis caminos se abran con claridad”. Este sahumo deja una energía liviana y ordenada, ideal para los días previos a Navidad.

Un tercer ritual que funciona muy bien es el baño energético de fin de año. En un recipiente con agua tibia coloco dos hojas de laurel, una ramita mínima de muérdago y una pizca de canela. Lo dejo reposar unos minutos y luego lo uso para enjuagar del cuello hacia abajo después de la ducha. Mientras lo hago, repito: “Me desprendo de las cargas y me abro a la prosperidad que llega”. Es un baño simple, pero la sensación que deja es de alivio inmediato.

También hago un ritual para atraer prosperidad que me acompaña siempre en diciembre. Escribo en un papel una intención económica clara, sin que sea un pedido desesperado; más bien una afirmación amorosa del tipo: “Mi prosperidad crece y fluye libremente”. Doblo el papel, lo paso por el humo de un sahumo de canela y luego lo guardo entre dos hojas de laurel dentro de mi billetera. Esa combinación activa caminos económicos y los mantiene abiertos durante todo el mes.

Y el quinto ritual, que es uno de mis preferidos, es el de la luz de intención. Prendo una vela blanca o dorada y coloco a su alrededor tres pequeñas piezas: una hoja de laurel, un pedacito de muérdago y un trocito de canela. Me siento frente a la vela en silencio unos segundos y luego digo: “Consagro mi camino para que la prosperidad, la claridad y la protección acompañen mi año nuevo”. Dejo que la vela avance un rato y luego guardo el laurel y la canela en un rincón especial y el muérdago lo coloco arriba de una repisa. Es un ritual que no falla cuando uno necesita abrir puertas antes de fin de año.

Lo hermoso de estas plantas es que no requieren nada complejo. Funcionan porque están cargadas de simbolismo ancestral, porque vibran alto y porque en diciembre se alinean con la energía colectiva de renacimiento y deseo. Yo siempre digo que la magia de diciembre no está solo en las celebraciones, sino en la naturaleza misma que nos acompaña, que nos sostiene y que nos ofrece herramientas para terminar el año con paz, fuerza y claridad.

Sumate al ritual especial de navidad y fin de año de Marcos Nahuel aqui

En esta navidad, regalate los libros de Marcos Nahuel. Miralos aqui

Deja un comentario